martes, 2 de abril de 2013

PRINSIPALES OBJETIVOS DEL BANCO MUNDIAL


Erradicar la pobreza extrema y el hambre 


Durante más de 60 años, el Banco Mundial se ha asociado con Gobiernos de todo el mundo para reducir la pobreza mediante la entrega de ayuda financiera y técnica. Pero las recientes crisis de alimentos, combustibles y económica han tenido un triple impacto sobre los logros obtenidos para alcanzar el ODM 1. En ese sentido, el Banco siempre ha reaccionado oportunamente. El financiamiento para el desarrollo del ejercicio de 2009 registró un aumento sin precedentes del 54% respecto de 2008, lo que permitió prevenir la desnutrición entre infantes y embarazadas, evitar la deserción escolar, mantener las clínicas abiertas, además de ampliar los programas de nutrición y microfinanciamiento para mujeres. Adicionalmente, en 2008 se creó el Programa de Respuesta a la Crisis Alimentaria Mundial para ayudar a los países más afectados.


Podemos reducir la pobreza y el hambre, mediante:
inversión en agricultura.
creación de empleos.
ampliación de las redes de protección social.
aumento de los programas de nutrición orientados a niños menores de 2 años.
otorgamiento del acceso universal a educación.
promoción de la igualdad de género.
protección de los países vulnerables durante las crisis

Lograr la educación primaria universal 


La enseñanza de los niños –en especial de las niñas– es el objetivo que surte el mayor efecto sobre la erradicación de la pobreza. Los estudios muestran que un año adicional de escolaridad secundaria para las niñas puede aumentar su salario en el futuro en 10% a 20%. El Banco Mundial ha puesto esta materia en primer plano en su misión de lucha contra la pobreza desde 1962 y es el principal financista externo del sector en el mundo en desarrollo.



Una niña que termina el quinto grado tiene más probabilidades de:
casarse a una edad más tardía.
tener menos hijos.
no infectarse con VIH/SIDA.
encontrar empleo en el futuro.
buscar atención médica.
votar en su comunidad.
tener acceso a crédito

Promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer


Los países que invierten en promover el estatus social y económico de la mujer suelen tener menos pobreza. Por ejemplo, un año adicional de escolaridad secundaria en las niñas puede aumentar su salario en el futuro en 10% a 20%. Los estudios también indican que incrementar el empleo femenino en la industria de la confección –donde la mayoría son mujeres jóvenes– se asocia a tasas de fecundidad más bajas. En 2006, el 51% de toda la asistencia de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres, incluía el género en las operaciones de los proyectos. En 2007, el Banco puso en marcha el Plan de Acción sobre Cuestiones de Género (GAP, por sus siglas en inglés) con el fin de centrarse en el tema en los sectores agrícola, laboral, finanzas e infraestructura.







Reducir la mortalidad infantil


La mortalidad infantil se ha reducido a la mitad en las últimas décadas gracias a una mejor nutrición, atención de salud y estándares de vida. En 1990, 13 millones de niños en los países en desarrollo murieron antes de cumplir 5 años debido a enfermedades como diarrea, malnutrición, neumonía, SIDA, paludismo y tuberculosis. En 2006, esa cifra había disminuido a 10 millones. Sin embargo, las tasas de mortalidad para los menores de 5 años continúan siendo inaceptablemente altas: 8 millones de niños fallecen al año por causas evitables. África al sur del Sahara registra casi la mitad de esas muertes y la epidemia del VIH/SIDA y los conflictos civiles que asolan la región continúan entorpeciendo su avance. Más de la mitad de los países comprometidos con los ODM no están bien encaminados para alcanzar la meta de reducir la mortalidad en menores de 5 años. El Banco Mundial está redoblando sus esfuerzos en materia de nutrición, atención de salud, infraestructura y otras áreas que pueden ayudar a salvar la vida de estos niños.


Estamos reduciendo la mortalidad infantil a través de:
el fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud.
la ampliación de los programas de vacunación.
el mejoramiento del control del crecimiento de los niños.
el aseguramiento de la supervivencia y la salud materna.
el apoyo a la nutrición de madres e hijos.
la inversión en una mejor salud reproductiva.
el financiamiento en infraestructura.

Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades


Increíblemente, el 99% de las personas que mueren de SIDA, paludismo y tuberculosis vive en el mundo en desarrollo. Se ha conseguido avanzar en el ODM 6 en términos de reducir el número de nuevas infecciones de VIH y aumentar la cantidad de pacientes que recibe tratamiento antirretroviral. Sin embargo, 33,4 millones de personas continúan viviendo con la enfermedad. El centro de la epidemia se encuentra en África al sur del Sahara, donde se registra el 68% de todos los nuevos contagios entre adultos y el 91% entre niños. Las donaciones para combatir el VIH/SIDA se han estancado en los últimos años, motivo por el cual el Banco Mundial asumió un rol preponderante en la formación de nuevas asociaciones de donantes que fortalezcan los sistemas nacionales de salud. La institución contribuye también a la lucha mundial contra el paludismo, mal que acaba con la vida de cerca de 1 millón de personas cada año, crea una enorme carga al mermar la productividad y le cuesta a África unos US$12.000 millones anuales en pérdidas del producto interno bruto (PIB).

 








Podemos combatir las enfermedades a través de:
la prestación de servicios eficaces de prevención, atención y tratamiento.
la prevención del VIH mediante la promoción del uso de preservativos.
la educación y mayor autonomía para las mujeres.
la atención prenatal y postnatal.

Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente 


TLa buena noticia es que los esfuerzos destinados a mejorar el acceso a agua potable están bien encaminados para lograr este objetivo en la mayoría de las regiones: La proporción de personas que hoy en día cuentan con este recurso aumentó del 76% al 86% entre 1990 y 2006. El ODM 7 también consiste en mejorar el acceso a saneamiento e integrar el desarrollo sostenible a las políticas y programas nacionales; no obstante, el avance en esta meta es más lento. Las tierras siguen degradándose, los bosques perdiéndose y las especies extinguiéndose mientras las emisiones de carbono continúan cambiando el medio ambiente en que vivimos. El Banco Mundial integra cada vez más las actividades de Gestión de Recursos Naturales y Medio Ambiente (ENRM, por sus siglas en inglés) en los proyectos agrícolas, de saneamiento, urbanos y de otro tipo para ayudar a contrarrestar estas pérdidas. En promedio, las actividades de ENRM han representado el 9% del total de nuevos préstamos en los últimos cinco años.

Podemos apoyar la sostenibilidad del medio ambiente a través de:
la inversión en energía limpia.
el mejoramiento de la infraestructura.
el aumento del acceso al saneamiento.
la oferta de asistencia técnica.
la promoción de soluciones que consideran el ecosistema.

Fomentar una asociación mundial para el desarrollo 


En 1996, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) pusieron en marcha la Iniciativa para los Países Pobres muy Endeudados (PPME), de modo que estas naciones pudieran volver a ponerse de pie. En 2006, se lanzó la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral (IADM) con el propósito de entregar recursos adicionales para que los PPME alcanzaran los ODM. Hasta junio de 2010, se habían comprometido US$76.400 millones en alivio de la deuda de los PPME en 36 países, de los cuales 30 habían recibido una suma adicional de US$45.800 en el marco de la IADM.
El ODM 8 aborda también la brecha digital. Los estudios muestran que un aumento del 10% en las conexiones a Internet de alta velocidad genera un crecimiento económico de 1,3% en los países en desarrollo; no obstante, muchas personas viven en zonas rurales sin acceso o son demasiado pobres para costearlo. El Banco Mundial es el principal patrocinador internacional del desarrollo de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) y, en la actualidad, apoya proyectos en 95 países.

Avances en la creación de asociaciones mundiales

Durante los últimos 13 años, la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres, ha liderado las alianzas para reducir la carga de la deuda de las naciones en desarrollo. En el marco de la iniciativa mejorada para los PPME, la participación de la AIF corresponde al 20% del costo total estimado del alivio de la deuda. Además, la AIF proporciona más del 50% de este beneficio en la IADM.




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